Viernes, 06 de Febrero del 2004

ENFOQUE PEDAGOGICO: Nuestro mundo está enfermo

1/12/2003
Por JAIME ESTRUCH

Miremos alrededor: por todas partes enfermedades a nivel moral, social, político y físico. Quedándonos siempre en el análisis realístico, fuente de toda enfermedad es aquella enfermedad del espíritu que llamamos pecado.
A veces estas enfermedades las lamentamos y las llamamos progreso, y a esa altura nos ha llegado de improviso la locura colectiva.
Decir que el mundo actual es un gran enfermo en cuanto se queja de sus nuevas enfermedades y pobrezas, mientras se complace de su propia salud y de sus progresos. Es el diagnóstico más real que se puede hacer.
Al leer el Evangelio uno se convence que el mundo es como un gran hospital donde se encuentran hospitalizadas muchísimas enfermedades incurables. Pero decir que el mundo es un gran hospital sería inexacto, porque hospital no es casa de reposo, más bien un lugar donde están amontonados enfermos incurables al estado terminal. En el mundo mismo con sus miasmas pone gravemente enfermos a los hombres, el uno al costado del otro, es una epidemia invasora.
Jesús Nazareno fue un gran médico que conoce la manera de curar a los enfermos. Lo vemos, por ejemplo, en su parábola del buen samaritano. Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó por una mala carretera y cayó en manos de unos bandidos dejándolo medio muerto. Un samaritano que pasaba por allí vendó sus heridas echándole aceite y vino. Jesús habla aquí de vendas y de remedios caseros. Ese buen samaritano lo llevó a una posada cargándole en su cabalgadura, en una ambulancia diríamos en términos modernos, lo llevó a una posada, es decir, según la misma idea, a un hospital. Pidió que lo cuidasen y él pagó los gastos, es lo que hacemos cuando llevamos a un enfermo al hospital, lo confiamos a los médicos y le pagamos sus honorarios.
La enfermedad siempre ha existido en el mundo por causas diversas pudiéndola curar tomando las medidas del caso y en concordancia al tiempo y espacio.
Creo que Jesús del Evangelio es el más indicado para curar las enfermedades de este mundo así como El curaba toda clase de enfermedades en su mundo donde vivió.

ENFOQUE PEDAGOGICO: Nuestro mundo está enfermo

1/12/2003
Por JAIME ESTRUCH

Miremos alrededor: por todas partes enfermedades a nivel moral, social, político y físico. Quedándonos siempre en el análisis realístico, fuente de toda enfermedad es aquella enfermedad del espíritu que llamamos pecado.
A veces estas enfermedades las lamentamos y las llamamos progreso, y a esa altura nos ha llegado de improviso la locura colectiva.
Decir que el mundo actual es un gran enfermo en cuanto se queja de sus nuevas enfermedades y pobrezas, mientras se complace de su propia salud y de sus progresos. Es el diagnóstico más real que se puede hacer.
Al leer el Evangelio uno se convence que el mundo es como un gran hospital donde se encuentran hospitalizadas muchísimas enfermedades incurables. Pero decir que el mundo es un gran hospital sería inexacto, porque hospital no es casa de reposo, más bien un lugar donde están amontonados enfermos incurables al estado terminal. En el mundo mismo con sus miasmas pone gravemente enfermos a los hombres, el uno al costado del otro, es una epidemia invasora.
Jesús Nazareno fue un gran médico que conoce la manera de curar a los enfermos. Lo vemos, por ejemplo, en su parábola del buen samaritano. Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó por una mala carretera y cayó en manos de unos bandidos dejándolo medio muerto. Un samaritano que pasaba por allí vendó sus heridas echándole aceite y vino. Jesús habla aquí de vendas y de remedios caseros. Ese buen samaritano lo llevó a una posada cargándole en su cabalgadura, en una ambulancia diríamos en términos modernos, lo llevó a una posada, es decir, según la misma idea, a un hospital. Pidió que lo cuidasen y él pagó los gastos, es lo que hacemos cuando llevamos a un enfermo al hospital, lo confiamos a los médicos y le pagamos sus honorarios.
La enfermedad siempre ha existido en el mundo por causas diversas pudiéndola curar tomando las medidas del caso y en concordancia al tiempo y espacio.
Creo que Jesús del Evangelio es el más indicado para curar las enfermedades de este mundo así como El curaba toda clase de enfermedades en su mundo donde vivió.

ENFOQUE: ¿Región u otro Perú?

1/12/2003
Por LUIS D. GUTIÉRREZ ESPINOZA

Seguramente esto de la Guerra del Agua desatada por la presidenta regional de Moquegua, Cristala Constantinides, a más de uno habrá obligado a pensar cuánto de anarquía, intolerancia y desgobierno existe en nuestro Perú, máxime que primando la confrontación y la recalcitrancia, todavía vamos contra los tiempos y la historia.
Es que lamentablemente y al parecer, aún no aquilatamos a cabalidad que Región no es el feudo ni el recurso donde cada cual, al margen de condiciones y oportunidades, suele servirse, mal usar y aprovechar. ¿Un espejo a lo Toledo?
De ahí que esto de la paz y la unidad, la pluralidad y el entendimiento, el desarrollo y el progreso devengan en un ideal, una romántica utopía que ahondando la percepción de riesgo país, desaliente la inversión y sobre todo, provoque preguntarse ¿y cuándo el cambio?, como si una generalizada ceguera llevándonos cuesta abajo, nos sumiera en el caos, la masa y la obcecación.
En fin... muchos han sido los afectados y mucho también lo perdido, pero y si por bien dada gracia, actuando a derecho conforme la Constitución Política del Estado y las Leyes pertinentes, los gremios perjudicados llámense transportistas, agricultores, productores, interpusieran las acciones legales correspondientes, ¿cómo reaccionaría el Poder Judicial y el Ministerio Público? Y qué mejor si el Estado, vía Procurador o impulso procesal propio, iniciara lo que la normatividad vigente prevé y determina y ello, en mérito a sus prerrogativas y autoridad, ¿no contribuiría acaso a educarnos y permitirnos concebir que construimos un Perú vivible acorde a la razón, el futuro y el derecho?
Lógico sería que de una buena vez aprendamos cuánto el divisionismo y las divisiones nos debilitan, cuánto geopolíticamente nos colocan en situaciones de peligro, bástenos recordar el pasado y muy especialmente, evaluar y reconocer cómo estamos, cómo andamos.
Y esto es una cuestión de civismo y madurez, en definitiva, de reflexionar y saber que presidir una Región o un Municipio no es cosa de marchas y violentismo, de lemas e interesado protagonismo, básicamente es gerencia y capacidad, visión y personalidad, que promoviendo la integración y el trabajo, apunte hacia el porvenir, hacia objetivos de común bienestar y sana aceptación.
Así entonces e inquiriendo por ese sentido de Patria, "punto de quiebre" y liderazgo que tanto se proclama y urge, viéndonos realistamente y en perspectiva, notaremos que el Ejecutivo, pretendiendo desentenderse del problema, lo agudizó y alargó. Principalmente porque lo asumió como un mero asunto interregional donde los propios ministros, Agricultura e Interior, esperando el resultado de las "negociaciones", contemplaban impávidos cómo el sur entero se paralizaba y la economía regional caía en picada.
Y esta suerte de complacencia y/o desinterés, una vez más evidencia que aquí el Gobierno no gobierna, simplemente se limita a usufructuar, gozar y disfrutar los beneficios del poder, a ser un generador y testigo de cuanto descalabro vemos y día a día, constatamos.
Cierto o no, más preocupados en sus luchas internas y cuotas de participación, que en verdaderamente gobernar y positivamente ejercer autoridad, sucede que un crítico dejar hacer, dejar pasar, paulatinamente socava esa moral nacional donde embalsándose un hígado ácido y pesimista, va ganando espacios y conciencias.
Ojalá logremos recuperar la credibilidad y la confianza y rehaciéndonos del error, al 2006 elijamos un gobierno que inteligentemente trabaje, sino, Dios nos salve...

 

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