Deseos de tienta | Televisión

Mitin con departamento de papeles electorales de Alvise Pérez (centro), calle 7 de la plaza de Colón de Madrid.Claudio Álvarez

La semana pasada, Objetivo La Sexta anunció doble programa (reposiciones) para la mañana del domingo: Llados vs. Desokupa. Dos grotescos cargados, fruto de una sociedad fuerte, se precipitaron hacia nuestro sol. Esta misma noche descubrimos que el examinador de Toni Cantó tenía tres escaños con fiesta creada ex profesor para no quedar en papel, y mi logo es una ardilla con una máscara de Guy Fawkes (en la versión “meme” de la versión en la que 20th Century Fox hizo el cómic V de Vendetta, del maestro Alan Moore). Con estos mimbres te transportan a ti y a tus amigos por las noches en Bruselas.

Este tipo de persona, muy presente en todo el mundo, pero particularmente en Europa, tiene mucho en común: unos orígenes no demasiado heroicos (el empresario de Desokupa tiene antecedentes ligados a la violencia y la extorsión; Llados borrado sus inicios) como mentor, y el líder de SALF sabemos que, aparte de pedir perras por Telegram, no hizo nada más con su vida), una enorme provocación para las primeras redes sociales, y para los medios de comunicación posteriores, y una aceptación entre un porción minoritaria de la población, pero lo suficientemente poderosa como tema de debate y/o preocupación. Llamamos la atención sobre el hecho de que las criaturas sin ellos son tan importantes. Existe la teoría de que hablar de ellos son los seguidores, pero ¿cómo podemos ignorarlos? ¿Cómo podríamos pasar por alto estas anomalías de un país democrático? ¿Hay que hacer un pacto de silencio con todos los idiotas que montan un chiringuito legal, para los más hábiles que van allí?

La realidad es que este perfil personal es importante por cada año transcurrido. Se me ha vinculado con la destrucción del sistema educativo y la baja calidad del poco esfuerzo que se ha creado. ¿Cómo vas y atraes gente en un club atrevido? Fuera de ese mundo de promesas de resultados horrendos y exaltación del patriotismo, lo que nos espera es: vidas que no podemos pagar, empleos quemados (esto es por lo que tienes, por supuesto), comida a precios exorbitantes a menos que seas turista, y un teléfono móvil para acceder a toda la tabla de guardado digital que te ofrecemos. ¿Cómo no hablar de esta gente? Es síntoma de que la casa está mal construida. Ahora, en lugar de mirar el tejado, volvamos a mirar las escenas.

Puedes seguir EL PAÍS Televisión en X o regístrate aquí para recibir nuestro boletín semanal.

Regístrate para seguir leyendo

lee sin limites

_


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *