Hierro en tu dieta: ¿qué comer?

El hierro es un mineral indispensable para el organismo, clave en el traslado de oxígeno y en el desempeño correcto de numerosas enzimas. Cuando falta hierro, puede desarrollarse anemia, una afección que repercute en nuestra vitalidad y en la salud integral. Por ello, resulta esencial identificar qué alimentos pueden aportarnos este nutriente tan importante.

Fuentes de hierro hemo

El hierro hemo, que se halla en alimentos de procedencia animal, suele ser aprovechado por el organismo con mayor eficacia que el hierro no hemo presente en productos vegetales. A continuación se muestran algunas de las fuentes más destacadas de hierro hemo.

1. Carnes rojas: La carne de res, cordero y cerdo son excelentes fuentes de hierro. Un filete de res magro no solo aporta una buena cantidad de hierro sino también proteína de alta calidad y vitamina B12.

2. Hígado: El hígado de pollo o ternera es uno de los alimentos más ricos en hierro. Aunque su consumo debe ser moderado debido a su alto contenido de colesterol, su aporte en hierro y vitamina A es notable.

3. Pescados y mariscos: Las almejas, las ostras y los mejillones aportan abundante hierro y también proporcionan ácidos grasos omega-3 que favorecen la salud cardiovascular.

Fuentes de hierro no hemo

Aunque la absorción del hierro no hemo resulta menos eficiente para el organismo, sigue siendo esencial incluirlo en la alimentación, sobre todo en quienes siguen un estilo de vida vegetariano o vegano. A continuación se presentan algunos alimentos que aportan abundante hierro no hemo:

1. Legumbres: Las lentejas, los garbanzos y los frijoles representan excelentes alternativas para elevar la ingesta de hierro, y además aportan abundante fibra y proteínas.

2. Verduras de hoja verde: Espinacas, acelgas y col rizada contienen hierro no hemo. Aunque también poseen oxalatos, que pueden interferir con la absorción del hierro, su contenido es beneficioso cuando se consume en una dieta balanceada.

3. Frutos secos y semillas: Las semillas de calabaza, sésamo y linaza, además de las almendras y nueces, ofrecen hierro y también brindan ácidos grasos esenciales junto con una variedad de antioxidantes.

4. Cereales integrales y fortificados: Diversos panes, cereales y pastas se enriquecen con hierro, convirtiéndose en una alternativa práctica para quienes desean aumentar su consumo de forma ágil.

Factores que afectan la absorción de hierro

Es importante reconocer que la absorción de hierro puede modificarse por la presencia de otros elementos en la alimentación. Por ejemplo, la vitamina C incrementa de manera notable la incorporación del hierro no hemo. Por ello, resulta aconsejable combinar fuentes de hierro con frutas y verduras ricas en vitamina C, como los cítricos, las fresas o los pimientos. En cambio, ingerir en exceso café, té o alimentos con alto contenido de calcio durante las comidas puede reducir la absorción de este mineral.

Finalmente, una dieta balanceada, adaptada a las necesidades personales y considerada en su diversidad, puede proporcionar el hierro necesario para mantener un nivel óptimo de salud. Considerar la combinación adecuada de alimentos y prácticas dietéticas es clave para maximizar la biodisponibilidad del hierro y asegurarse de que el cuerpo reciba los nutrientes que necesita.

Por Juan Antonio De los Palotes